Jesús no les dijo a sus discípulos que se esforzaran más por ser sal y luz. Les dijo que ya lo eran. La identidad va antes que el esfuerzo. La pregunta no es si te vas a mostrar visiblemente cristiano; la pregunta es si la sal y la luz que Dios ya hizo en ti se van a quedar escondidas debajo de un canasto — o se van a poner sobre la mesa.